DECLARACIÓN PÚBLICA LAGO VERDE MEDIOS
Ante las declaraciones efectuadas en la Sesión Ordinaria N.º 66 del Concejo Municipal de Lago Verde
Fiscalizar es un deber de toda autoridad. Hacerlo con antecedentes es una responsabilidad con la comunidad. Y en Lago Verde, donde todos nos conocemos, esa responsabilidad es doble.
Por Marcelo Vidal Provoste
Productor de Multimedios. Representante legal de Marcelo Vidal Producciones E.I.R.L., Lago Verde Medios.
En las ciudades grandes, una frase dicha al pasar se pierde entre miles de otras. En Lago Verde no. Aquí sabemos quién trabajó en qué faena, quién levantó qué emprendimiento, en qué casa se hospedó cada visita y quién llegó tarde a la jineteada. Por eso una palabra dicha desde la mesa del Concejo Municipal nunca es una palabra más. Sale de la sesión, llega a la cocina de cada vecino, se repite en el almacén, se comenta en la cancha, y a los pocos días circula como una verdad que nadie se tomó el trabajo de verificar.
Escribo esta columna con más calma que en los días anteriores, pero con la misma convicción. Porque lo que ocurrió en la última sesión del Concejo no es solo un problema para mi empresa. Es una pregunta para toda la comuna: ¿con qué cuidado estamos usando la palabra quienes tenemos una voz pública?
En la Sesión Ordinaria N.º 66 del Concejo Municipal, la concejala Carolina Loncochino Rosas señaló que había recibido:
“unos reclamos de algunas personas que habían trabajado y habían ofrecido una cantidad de plata y después le dieron otra más baja”.
Ella misma reconoció que “no son cosas que pasen por nosotros porque finalmente la productora es la que paga”, y agregó una frase que resume todo este asunto mejor que cualquier análisis: “como somos todos acá conocidos, somos tan pocos”.
La concejala Elizabeth Soto Maldonado fue más lejos. Preguntó:
“¿existe alguna sanción para estas productoras que no cumplieron en su minuto con lo que habían acordado?”
Y afirmó que “sucedió con productoras locales y, en definitiva, lo que ocurrió (…) es que se les quedó debiendo dinero”.
Léanlo de nuevo con atención, porque en pocos minutos se subieron tres escalones. Primero, “recibí reclamos”. Después, “no cumplieron”. Y al final, “se les quedó debiendo dinero”, seguido de una pregunta por sanciones. Tres escalones, y ninguno acompañado de un documento, un monto, una fecha, un nombre o un servicio concreto.
No se nombró a nadie. No hacía falta. La propia concejala Loncochino lo dijo: somos tan pocos. En una comuna de este tamaño, cuando desde el Concejo se habla de “productoras locales” que no cumplieron y que quedaron debiendo, cada vecino sabe perfectamente hacia dónde apunta la frase. Por eso respondo. No por susceptibilidad, sino porque en Lago Verde el silencio también se interpreta, y quien calla frente a una acusación así termina otorgando.
No le pido a nadie que me crea a mí. Le pido lo que debería exigirse siempre antes de repetir algo: que revise.
El servicio de personal de trabajo de campo para las jineteadas de las Fiestas Costumbristas 2026, contratado mediante la Orden de Compra N.º 901303-16-AG26, se ejecutó el sábado 7 y el domingo 8 de febrero en el Campo de Jineteadas Los Tehuelches. Se hizo con chipificación de los caballos, examen preventivo, coordinación con el Servicio Agrícola y Ganadero y alcotest a la totalidad del personal de campo en ambas jornadas. No hubo incidentes ni observaciones.
Y aquí viene un dato que no puede pasarse por alto: en esa misma sesión del Concejo, la Dirección de Desarrollo Comunitario informó que el servicio fue ejecutado, recepcionado conforme, pagado y rendido ante el Gobierno Regional. Es decir, la propia unidad municipal responsable de supervisar el servicio dio cuenta de su cumplimiento en la misma mesa donde se insinuó lo contrario.
Los pagos al personal de campo constan en comprobantes de transferencia bancaria. El servicio de alojamiento y alimentación que contratamos a una familia local fue facturado por $1.118.600 y pagado íntegramente el 2 de marzo de 2026, al peso.
Eso es lo que consta. Todo lo demás son afirmaciones.
Y a las afirmaciones hay que pedirles lo mismo que se nos pide a nosotros. Si se sostiene que una productora incumplió, corresponde decir en qué. Si se sostiene que a una persona se le quedó debiendo, corresponde saber qué trabajo hizo, cuánto se acordó y qué documento acredita la deuda. Y si se habla de sanciones, corresponde señalar qué conducta, bajo qué norma y ante qué autoridad. Recibir un reclamo es legítimo. Llevarlo a una sesión oficial y convertirlo en deuda, sin ninguno de esos elementos, es otra cosa muy distinta.
El reclamo mencionado habla de personas a las que se les habría ofrecido un monto y luego se les pagó otro menor. Quien ha estado dentro de una cancha de jineteada sabe lo que viene a continuación.
No es lo mismo apadrinar que acarrear pilchas. No es lo mismo ser capataz de campo que palenquero. No es lo mismo manejar potros que ordenar el recinto. Cada función tiene su responsabilidad, su riesgo y su exigencia, y por eso cada una tiene su valor. Que dos personas hayan recibido montos distintos no significa que a una se le haya quedado debiendo. Significa que hicieron trabajos distintos, como ocurre en cualquier faena del campo, de la construcción o de una oficina.
Convertir esa diferencia en sospecha de deuda es confundir las cosas. Y cuando la confusión sale de una mesa del Concejo, pesa el doble.
Hay algo que muchas veces no se dimensiona cuando se habla livianamente de productoras que “no cumplen”.
Marcelo Vidal Producciones E.I.R.L. es una empresa formalmente constituida en Chile, con más de dos años de funcionamiento legal y como proveedora del Estado. Eso no es un título decorativo. Significa que cada servicio que prestamos a una institución pública pasa por un proceso reglado: una orden de compra, términos de referencia que cumplir, una unidad técnica que supervisa, una recepción conforme que alguien firma, una factura electrónica registrada en el Servicio de Impuestos Internos y, cuando los recursos son regionales, una rendición ante el Gobierno Regional.
En ese sistema no hay espacio para el “dicen que”. O se cumple y queda registrado, o no se cumple y también queda registrado. Por eso, cuando una autoridad sugiere que una productora local no cumplió, la pregunta obligada es: ¿dónde está el registro de ese incumplimiento? Porque el registro del cumplimiento, en nuestro caso, existe y está disponible.
Hay otra diferencia que me importa dejar clara, porque es la razón de fondo por la que hacemos lo que hacemos.
Somos de aquí. No somos una empresa que llega en febrero, instala un escenario y se va en marzo con la plata. Conocemos nuestro territorio, sus caminos, sus distancias y sus inviernos. Conocemos a nuestra gente: a los jinetes y a sus familias, a los emprendedores que abren sus casas para hospedar, a los prestadores de servicio que cocinan, trasladan y resuelven lo que haga falta. Sabemos quién sabe hacer qué, y sabemos a quién nunca nadie le había dado una oportunidad.
Ese conocimiento no se compra ni se improvisa. Se construye viviendo aquí, trabajando aquí y respondiendo aquí cada día. Y es justamente lo que nos permite producir eventos que dejan algo en la comuna.
Por eso no nos parece correcto, ni justo, que un trabajo construido con esa dedicación intente ser opacado con afirmaciones que no vienen acompañadas de un solo antecedente. Aceptamos la crítica. Aceptamos la fiscalización. Lo que no vamos a aceptar en silencio es que se instale una sospecha sin respaldo sobre el nombre de una empresa local y de las personas que trabajan con ella.
En las Fiestas Costumbristas de este año trabajamos con más de 45 personas entre Lago Verde, Villa Amengual y Villa La Tapera. Muchas de ellas nunca habían sido consideradas para participar en una producción de este tipo. Jóvenes que tuvieron su primera experiencia laboral en un evento. Adultos que sumaron un ingreso en plena temporada. Vecinos que por primera vez vieron que su oficio de campo tenía un valor reconocido y pagado.
Eso es lo que permiten las compras públicas cuando las gana una empresa local. Cada peso que se adjudica a una productora de la comuna tiene la posibilidad de quedarse aquí: en el sueldo de un acarreador, en la cama de un hospedaje, en el almacén donde se compran los insumos, en cada cordero o cada lechuga que se le compra a un productor local. No siempre ha sido así.
Y por eso la pregunta que se hizo en el Concejo tiene consecuencias que van más allá de nuestra empresa. Cuando se pregunta por sanciones o por “consideración” para las productoras locales de cara al próximo festival de verano, lo que está en juego no es solo quién produce el evento. Es si esos recursos se quedan en Lago Verde o vuelven a irse a manos de afuera. Es si los 45 vecinos que trabajaron este año vuelven a tener esa oportunidad el próximo. Instalar la sospecha sobre la productora local, sin antecedentes, es poner en duda la idea misma de que el desarrollo de Lago Verde lo pueden hacer los de Lago Verde.
Quiero ser muy claro: el Concejo tiene el deber de fiscalizar. Lo defiendo, lo respeto y lo celebro. Una comuna sana necesita autoridades que pregunten, que pidan cuentas y que revisen cómo se usan los recursos públicos. Nuestra empresa trabaja con plata pública y está obligada a rendir cada peso. Y lo hace.
Pero fiscalizar no es repetir lo que alguien comentó. Fiscalizar es pedir el contrato, la orden de compra, la recepción conforme, la factura y el comprobante de pago, y recién entonces sacar conclusiones. Todo eso existe y se puede consultar. Además, en un pueblo donde todos nos conocemos, nuestra puerta y nuestro teléfono no son un secreto para nadie.
En los pueblos chicos tenemos una palabra para lo otro, para la historia que va de boca en boca y crece en cada casa donde se cuenta: el cahuín. Todos lo conocemos y todos, alguna vez, lo hemos sufrido. El problema no es que exista, porque es tan viejo como las comunidades mismas. El problema es cuando el cahuín cruza la puerta de una sesión oficial, queda grabado en un registro público y adquiere la apariencia de un antecedente. Ahí deja de ser un comentario de sobremesa y pasa a afectar el nombre, el trabajo y el sustento de personas reales.
Precisamente porque somos tan pocos, como dijo la concejala, lo que se dice en el Concejo debería cuidarse más, no menos.
Lago Verde Medios le da oportunidades a quien quiera trabajar con nosotros o producir con nosotros: jóvenes, adultos, adultos mayores. No pedimos apellidos ni padrinos. Pedimos ganas de trabajar y compromiso con lo que se hace. Esa ha sido nuestra forma de operar desde el primer día y lo va a seguir siendo, con críticas o sin ellas.
Y quiero dejarlo por escrito: Marcelo Vidal Producciones E.I.R.L. y Lago Verde Medios seguirán trabajando, generando proyectos y postulando a compras ágiles, licitaciones y a cualquier otra actividad o festival que se desarrolle en nuestra comuna y en la Región de Aysén. Lo haremos con el mismo profesionalismo y la misma responsabilidad con que hemos trabajado siempre.
No escribo esto para pelear con nadie. Escribo porque creo que la mejor respuesta a una duda es un documento, y porque una comunidad bien informada es una comunidad más difícil de dividir.
La sesión del Concejo es pública y su registro está disponible. Nuestra declaración pública y los antecedentes también lo están. Mi invitación es simple: escuche lo que se dijo, revise lo que consta y saque sus propias conclusiones.
En un pueblo chico, la palabra vale mucho. Precisamente por eso hay que cuidarla. Y quienes tenemos una voz pública, ya sea desde un micrófono o desde una mesa del Concejo, somos los primeros obligados a hacerlo.
Marcelo Vidal Provoste
Representante legal
Marcelo Vidal Producciones E.I.R.L. · Lago Verde Medios
Ante las declaraciones efectuadas en la Sesión Ordinaria N.º 66 del Concejo Municipal de Lago Verde
La decisión abrió una etapa de cambios políticos que transformaría el territorio y daría paso a nuevos debates sobre su…
La comunidad de Las Pampas celebra 21 años como Comuna Rural Doctor Atilio Viglione, con memoria, identidad y tradición patagónica.