Lo que comenzó como el sueño de un grupo de amigos en una pequeña localidad de Chubut hoy se ha transformado en una de las propuestas emergentes de la cumbia campera patagónica.
Río Pico es una localidad ubicada en el suroeste de la provincia del Chubut, en plena Patagonia argentina. Rodeado de lagos, montañas, estancias y extensos paisajes rurales, este pequeño pueblo mantiene una fuerte conexión con la cultura del campo y las tradiciones que han marcado históricamente la vida en la región.
Desde allí comenzó la historia de Emir Bustos.
Acordeonista, cantante y uno de los principales impulsores de Contramarca, ha dedicado los últimos años a construir un proyecto musical que hoy recorre escenarios de distintas localidades patagónicas, llevando una propuesta que mezcla identidad regional, cercanía con el público y una fuerte raíz popular.
Una historia que comenzó con otro nombre
Antes de convertirse en Contramarca, la banda nació bajo el nombre de “Toma Dos”.
Con esa identidad comenzaron sus primeras presentaciones en fiestas populares, eventos comunitarios y celebraciones tradicionales de distintas localidades de la Patagonia.
Sin embargo, cuando el proyecto comenzaba a crecer, surgió una situación inesperada.
Una productora vinculada a otra agrupación que utilizaba el mismo nombre solicitó el cambio de identidad, obligando a los músicos a replantear parte importante del trabajo que ya habían desarrollado.
Lejos de convertirse en un obstáculo definitivo, el episodio terminó transformándose en una oportunidad.
La agrupación decidió reinventarse y dar inicio a una nueva etapa bajo el nombre de Contramarca.
Con el tiempo, ese nombre terminó convirtiéndose en una marca reconocible dentro del circuito musical regional.
La fuerza de la cumbia campera
Uno de los elementos que explica el crecimiento de Contramarca es su vínculo con la llamada cumbia campera.
Este género ha ganado una enorme popularidad en distintas localidades de la Patagonia argentina durante los últimos años, convirtiéndose en una expresión musical profundamente ligada a las fiestas rurales, celebraciones populares y encuentros comunitarios.
Para Emir Bustos y sus compañeros, la cumbia campera no representa únicamente un estilo musical.
También es una forma de identidad.
Una manera de expresar la vida cotidiana, las tradiciones y la cultura de quienes habitan el sur argentino.
La banda ha desarrollado una propuesta que combina canciones originales con reinterpretaciones de clásicos populares, incorporando influencias que van desde la música tropical hasta el rock y la bachata.
Esa versatilidad les ha permitido conectar con públicos diversos y ampliar constantemente su audiencia.
Música hecha en Patagonia
A diferencia de muchos proyectos que concentran su producción en grandes ciudades, Contramarca ha desarrollado gran parte de su trabajo dentro de la propia región.
Las grabaciones se realizan en estudios de Esquel y cuentan con la colaboración de distintos profesionales patagónicos.
Detrás de sus videoclips también existe un importante trabajo colectivo.
Realizadores audiovisuales, editores y creadores de contenido de Río Pico, Tecka, Trevelin y Esquel participan regularmente en las producciones de la agrupación.
El resultado es una propuesta artística que no solo muestra música, sino también paisajes, comunidades y escenarios característicos de la Patagonia.
Cada videoclip termina convirtiéndose en una pequeña ventana hacia el territorio que inspira sus canciones.
Cuatro discos y nuevos desafíos
Actualmente la banda trabaja en su cuarto material discográfico, una cifra que refleja el nivel de actividad y crecimiento alcanzado durante los últimos años.
Además, mantienen una intensa agenda de presentaciones en distintas localidades de Chubut y Santa Cruz, ampliando permanentemente su alcance dentro del circuito regional.
A ello se suman colaboraciones con destacados artistas de la música patagónica como Maite Guzmán y Miguelito y su Acordeón, proyectos que buscan fortalecer los vínculos entre músicos de distintos puntos del sur argentino.
La Patagonia como punto de partida
La historia de Emir Bustos y Contramarca demuestra que no es necesario vivir en una gran ciudad para desarrollar un proyecto artístico con identidad propia.
Desde una comunidad pequeña como Río Pico, la agrupación ha logrado construir una trayectoria basada en la constancia, el trabajo colectivo y el orgullo por sus raíces.
En una época donde gran parte de la industria musical se concentra en grandes centros urbanos, Contramarca representa una realidad diferente.
La de músicos que eligieron crecer desde el territorio, llevando consigo la cultura y las tradiciones de la Patagonia.
Y mientras continúan recorriendo kilómetros de rutas australes entre escenarios, festivales y celebraciones populares, siguen demostrando que la música nacida en el sur tiene mucho camino por recorrer.



